Parece que el espacio sigue resistiéndose a los planes humanos. El lanzamiento de la misión Crew-10, que debía partir hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) este miércoles, ha sido aplazado por un fallo en tierra. La NASA y SpaceX informaron que el sistema hidráulico del brazo de sujeción de la plataforma de lanzamiento presentó un problema que obligó a frenar la cuenta regresiva.
No es el tipo de fallo más épico que uno esperaría en la exploración espacial. No se trata de una tormenta solar inesperada, una falla en el software de la nave o una anomalía en el vacío del espacio. No. Ha sido un fallo mecánico en un sistema de soporte en tierra. Algo que, en teoría, debería estar más que controlado en este punto de la carrera aeroespacial.
Un retraso con consecuencias en la EEI
La tripulación de la Crew-10 no está esperando para dar un simple paseo orbital. Su misión es relevar a los astronautas que llevan meses en la EEI, incluyendo a Butch Wilmore y Suni Williams, quienes han estado nueve meses atrapados en la estación debido a los problemas de la cápsula Starliner de Boeing, que aún no ha logrado traerlos de vuelta.
Que el regreso de estos astronautas siga postergándose por retrasos en los relevos no es la mejor carta de presentación para la actual gestión de misiones espaciales. Si alguna vez alguien soñó con viajes interplanetarios fluidos, debería recordar que en este momento ni siquiera podemos asegurar la salida y entrada a la EEI sin complicaciones.
Nuevo intento de lanzamiento… si todo sale bien
La NASA y SpaceX han reprogramado el despegue para este viernes a las 23:03 GMT, siempre que el fallo se solucione a tiempo y las condiciones sean óptimas. No es un retraso catastrófico, pero sí un recordatorio de que, aunque la humanidad sueñe con colonizar Marte, sigue teniendo problemas con maquinaria terrestre bastante más sencilla.
El espacio no es el enemigo. La mayor amenaza para la exploración sigue siendo la misma humanidad y sus fallos.